EL HIPOTIROIDISMO Y LA RELACIÓN DE LA ENFERMEDAD CON EL ARTE DE VIVIR

¿Qué son las glándulas?

 

Con este nombre se designa a todos los órganos que producen un líquido

(secreción). Tenemos las glándulas salivales, que producen saliva, el hígado

que produce bilis; las lacrimales que producen lágrimas, la de los órganos

genitales y las que cubren las mucosas del estómago, intestinos y piel.

Una de las funciones más importante de las glándulas consiste en destruir y

eliminar sustancias extrañas, tal como lo hace el hígado que filtra el

producto de la digestión, reteniendo sus impurezas y expulsándolas por la

bilis, así sucede con otros órganos. Las secreciones glandulares constituyen,

una de las defensas más admirables del organismo y mediante ellas el

cuerpo realiza su purificación.

Drogas, sueros, vacunas, medicamentos en general, alimentos

quimicalizados, sedentarismo, contaminación electromagnética y ambiental,

alejamiento de uno mismo, estrés, debilitan el normal trabajo de éstos

órganos defensores de la vida orgánica.

 

La glándula tiroidea

 

La glándula tiroidea está situada en la parte anterior del cuello; las

hormonas de la glándula tiroides regulan el metabolismo de todas las

células del organismo.

Llamamos metabolismo a todos los procesos físicos y químicos del cuerpo

que generan y usan energía, tales como:

• Digestión de alimentos y nutrientes

• Eliminación de los deshechos a través de la orina y de las heces

• Respiración

• Circulación sanguínea

• Regulación de la temperatura

El hipotiroidismo es un trastorno que se manifiesta a partir de una

deficiencia de hormona tiroidea en el organismo y se produce cuando la

glándula tiroidea no secreta suficiente tiroxina (T4) y triyodotironina (T3).

La T4 regula las funciones esenciales, como la frecuencia cardiaca, la

digestión, el crecimiento físico y el desarrollo mental.

 

El hipotiroidismo y sus síntomas

 

El hipotiroidismo se manifiesta por debilidad, fatiga, hipersensibilidad al frío,

hinchazón de la cara y miembros, palidez, abatimiento, tristeza, apatía,

aumento de colesterol y triglicéridos, edemas debido a mala circulación,

pérdida de la libido, sangrado menstrual intenso y ciclos menstruales cortos

desde el último período al siguiente, disminución de la inteligencia, caída del

cabello, piel seca, uñas quebradizas, depresión, rigidez en las articulaciones,

estreñimiento, hipertensión, sobrepeso, detención de la nutrición y

desarrollo.

 

 

La forma de vida en relación al hipotiroidismo

 

El hipotiroidismo, es entre tantas otras, una de las consideradas

enfermedades de la época, Si bien al igual que el hipertiroidismo se refiere a

una disfunción de la glándula tiroides, nos referimos a ella en particular por

el hecho de ser hoy más común y ser padecida por un alto número de

personas.

En aquellos que se acercan a nuestras consultas, es muy común que un

porcentaje elevado estén medicadas con medicamentos, prescriptos en su

mayoría, de por vida, para atenuar los síntomas de hipotiroidismo. Esto es

preocupante y ha sido el motivo por el cual hemos decidido investigar al

respecto.

Cuando una persona vive en constante desequilibrio, producto de un alto

nivel de exigencia, de estrés, desconectada de las fuentes primarias de la

vida (agua, aire puro, tierra, fuego, sol), de sus sensaciones corporales, de

su sexualidad, de sus vínculos amorosos, llevando adelante una tarea

laboral no gratificante, que solo le implica recibir el sustento económico, es

obvio que esto ha de generar una disfunción, no sólo en la tiroides sino en

todas sus glándulas y funciones corporales.

Si bien es cierto que los síntomas de hipotiroidismo se refieren a dolencias

incómodas de sobrellevar y necesarias de abordar, las mediciones respecto

a su irregularidad y a la cantidad de hormona tiroidea presente se ha hecho

una constante en las consultas médicas, cuando en verdad los síntomas de

hipotiroidismo pueden deberse a factores que tienen que ver con el

desequilibrio general de la persona.

Por otro lado es lógico que frente a una forma desequilibrada de vivir la

tiroides, así como tantas otras funciones corporales, glándulas en general,

órganos y el sistema nervioso, se encuentren en estado de importante

irregularidad.

Si seguramente si se midiera el estado de la glándula pineal o pituitaria o

las renales y otras, se encontrarían también desequilibrios.

Preocupa ver que una persona a la que le cuesta bajar de peso ya sea

debido a una mala alimentación, a desórdenes de vida, a adicciones

importantes (dulces, farináceos, gaseosas, cafeína, alcohol…), producto de

una vida sedentaria, donde no existe casi el movimiento, debido también, a

haberse armado una coraza de grasa para insensibilizarse y no estar en

contacto con el mundo, con la vida, sea medicada de por vida contra el

hipotiroidismo, alegando que la disfunción de la tiroides es la causa de su

obesidad.

Sucede lo mismo con una persona a la que se le cae el cabello o tiene sus

uñas quebradizas, cuya causa podría ser una mala absorción de nutrientes,

un mal funcionamiento hepático o intestinal y tantas otras irregularidades.

El médico al ver estos síntomas y con los análisis correspondientes

diagnostica hipotiroidismo porque las medidas del T3 y T4 no corresponden

con los índices correctos.

Se prescribe de por vida la droga correspondiente, sin percibir que los

síntomas que el paciente presenta y la baja de T3 y T4 forman parte de un

cuadro general, de estrés, desvitalización, desenergetización, baja del

sistema inmune, como consecuencia de una forma de vida errada, de una

desconexión de la persona con las fuentes naturales de la vida y

fundamentalmente con ella misma.

En ese marco la tiroides actúa disfuncionalmente y la función del médico

sería la de ayudar a la persona a encontrar su equilibrio psicofísico general,

enseñándole a vivir, a comprender la importancia en el cambio de hábitos

de vida y en el motivo subyacente de la enfermedad, ayudando obviamente

a regular la tiroides, pero no solo ésta sino también todas las funciones

corporales y emocionales.

Si esto ocurriera, no haría falta medicar de por vida, siendo que además

estos medicamentos generan problemas hepáticos severos que impiden

encontrar también el propio equilibrio.

Los médicos, en general actúan fragmentariamente, viendo solamente la

disfunción de un órgano o glándula, sin percibir que el ser humano es una

totalidad de sistemas, funciones, sentimientos, pensamientos, emociones.

Esta totalidad implica, además la interconexión con el medio circundante.

 

Por lo tanto no se puede resolver la enfermedad o el desequilibrio sin ver al

individuo de forma holística.

 

Causas

 

Según el Dr. Eduardo Alfonso, en su libro: “Curso de Medicina Natural”:

“La producción de hormona tiroidea por la glándula tiroidea depende de

muchos factores, mucho de los cuales, como hemos marcado anteriormente

tienen que ver, fundamentalmente con el estilo de vida.

Las hormonas tiroideas están compuestas de Yodo y del aminoácido

tirosina. Una carencia de Yodo lleva al desarrollo de bocio, es decir de una

glándula tiroides aumentada. Una disminución del nivel de yodo en la dieta

y en la sangre es la causa de que las células de la glándula tiroides alcancen

un tamaño bastante grande debido a la estimulación de la glándula

pituitaria.

A su vez la glándula pituitaria o hipófisis, cuya secreción está determinada

por el fósforo, como elemento primordial, produce la congestión de la

tiroides. La pituitaria despierta a su vez la función de la glándula pineal.

La pituitaria aumenta su actividad con el esfuerzo mental, llevando a su vez,

sus propias vibraciones a despertar a la pineal.

Estas dos glándulas la pineal y la pituitaria son antenas receptoras y

emisoras de la vibración mental, por las que se emiten o reciben

pensamientos positivos (constructivos) o negativos (destructivos).

Por otro lado estas glándulas son los órganos donde se manifiestan las más

elevadas operaciones intelectuales del ser humano, como ya intuyó

Descartes, al decir que la pineal es el asiento del alma.

La pineal está caracterizada por el clásico tercer ojo de los cíclopes

mitológicos.

El funcionamiento del aparato pineohipofisario (es decir glándulas pineal e

hipófisis o pituitaria), está íntimamente ligada con la sexualidad.

La glándula pineal es depresora de la función genital y la pituitaria y tiroides

son estimulantes o activadoras de dichas funciones. Por lo tanto es

necesario un cierto equilibrio en las secreciones de las glándulas (pineal,

pituitaria, tiroides) para evitar las patologías sexuales que son hoy tan

comunes, tales como la anulación total de la energía sexual o las

perversiones sexuales y alteraciones de un orden natural en relación a la

sexualidad.

Es decir, las irregularidades de las glándulas pituitaria y pineal, llevan a la

irregularidad de la tiroides y es visto como el esfuerzo mental y la vibración

de los pensamientos que emitimos, están directamente implicados en el

funcionamiento de las glándulas nombradas, como así también la

irregularidad de estas glándulas está relacionada con comportamientos

sexuales anormales (anulación o morbosidad).”*

 

Tratamiento a través de la alimentación

 

Desde el punto de vista de la alimentación, aquellos alimentos ricos en yodo

pueden ayudar a regular la función de la tiroides.

Si bien hoy en muchos lugares la sal común de mesa tiene agregado de

yodo, la tasa de bocio sigue siendo elevada, porque también es cierto que

existen muchos elementos que inhiben al yodo disponible en el organismo.

Este mineral, al igual que tantos otros se ve inhibido por la mala calidad de

la sangre.

Una sangre acidificada, por las preocupaciones, tensiones, sobreesfuerzo,

estrés, intoxicada por la presencia de contaminantes, por la ingestión de

alimentos quimicalizados, por el contacto con todo tipo de contaminantes

en general, implica la disminución de los minerales en el organismo incluido

el yodo.

Para evitar la pérdida de yodo es necesario suprimir, carne roja y de aves,

azúcar, café, té negro, hierba mate, alcohol, farináceos, bebidas cola,

embutidos, exceso de grasas (productos lácteos como manteca, crema de

leche, quesos duros y blandos), alimentos quimicalizados en general.

 

También existen los llamados alimentos bociógenos que es necesario evitar

en caso de hipotiroidismo tales como: nabos, coles, mostaza, poroto de

soja, maníes, piñones y mijo. Si estos alimentos se cocinan pierden su

actividad como bociógenos. Muchos de éstos son beneficiosos para la salud

tales como los nabos, las coles, la soja y el mijo, por lo cual se recomienda

cocinarlos para poder beneficiarse de sus poderes terapéuticos.

 

Alimentos ricos en yodo

 

Como medida primaria es fundamental el reemplazo de la sal común de

mesa por sal marina de buena calidad.

Las bardanas son vegetales que contienen una alta cuota de yodo.

Además de los peces, las algas marinas son una fuente muy rica en yodo y

su consumo debe formar parte de la ingesta diaria.

Las algas marinas, ayudan a reducir la presión arterial y el colesterol. Son

fuente fundamental de minerales: yodo, calcio, hierro, magnesio.

Regulan la temperatura del cuerpo, levantan el sistema inmunitario. Por su

contenido en minerales, purifican el organismo y ayudan a disolver

depósitos de grasa y mucosidades.

Todas son ricas en yodo y entre ellas podemos nombrar:

 

Alga Nori: Tiene más proteína que la carne vacuna, es rica en minerales

especialmente: Calcio, Hierro y Yodo, reduce el colesterol y ayuda a eliminar

 

depósitos grasos. Se tuesta a la llama de una hornalla, se la usa para

 

ensaladas, cortada en cuadraditos. El sushi se prepara con ella.

 

 

Alga Agar-Agar: Ayuda a regular el tránsito intestinal, por lo que es

adecuada en dietas de adelgazamiento, combate el estreñimiento. Se utiliza

 

como espesante para elaborar gelatinas y postres en general. **

 

 

Alga Wakame: Es la de más importante contenido de vitamina B y

contiene grandes cantidades de Vit. A y C, tiene propiedades antibacterianas

 

y se usa para purificar la sangre, mejora la función renal y hepática,

 

estimula la producción de hormonas. Se la utiliza especialmente en

 

sopas**.

 

 

Alga Hiziki: Tiene 14 veces más calcio que un volumen comparado de

leche ó queso, favorece la dentadura y es muy recomendado para niños y

 

madres gestantes, equilibra el sistema nervioso y reduce el azúcar en la

 

sangre, también se utiliza en problemas circulatorios. Se la recomienda para

 

consumir junto a verduras rehogadas, ensaladas o chop-suey.

 

 

Alga Kombu: Regula la tiroides por su alto contenido en Yodo (adelgaza a

las personas obesas y engorda a las demasiado delgadas), esta indicado en

 

los procesos reumáticos y artríticos, efectiva para problemas de riñón e

 

hipertensión, beneficia el cabello y la piel, neutraliza las flatulencias

 

producidas por los porotos debido a su ácido glutámico. Se la utiliza en

 

guisos de porotos, cocida en ensaladas con otros vegetales o en verduras al

 

wok o chop-suey. **

 

La Avena, es un cereal que contiene yodo y se aconseja su consumo a

 

personas con problemas de hipotiroidismo, contiene además mucha fibra,

 

por lo cual ayuda en problemas de constipación. Regula la función

 

hormonal, tanto en hombres como en mujeres. Ayuda a bajar el colesterol.

 

Tiene poderes antidepresivos y reduce la necesidad de nicotina. Da fuerza y

 

vigor. **

 

 

Otros nutrientes para regular la tiroides

 

El zinc, así como la vitamina E, y la vitamina A, colaboran en muchos

procesos del organismo incluida la producción de la hormona tiroidea. Las

vitaminas del complejo B, también son necesarias para el funcionamiento de

la tiroides.

Alimentos ricos en Zinc: Ostras, semillas de calabaza, nueces, cereales

integrales, leche, yogur.

 

Alimentos ricos en Vitamina E: semillas de girasol, almendras, germen de

trigo, porotos de soja, arroz integral, trigo integral.

 

Alimentos ricos en Vitamina A: zanahoria, espinaca, perejil, damascos,

batata.

 

Alimentos ricos en Vitamina B: cereales integrales (trigo, arroz, avena,

mijo, quínoa, amaranto, cebada, maíz).

 

 

Todos estos alimentos no solamente deben ser ingeridos a modo de

curación sino como un aporte de nutrientes y beneficios fundamentales para

un buen estado de salud.

 

Actividad física

 

La actividad física aumenta la actividad metabólica, la práctica de yoga

específicamente es beneficiosa ya que ciertas posturas activan la tiroides, al

comprimir, flexibilizar y estimular la zona donde esta glándula está ubicada.

La postura llamada Bhujangasana o postura de la cobra, Dhanurasana o

postura del arco, Sarvangasana o apoyo sobre los hombros, Halasana o

postura del arado, Viparita Karani, todas activan el funcionamiento de la

tiroides. Las dos primeras son posturas que llevan a arquear la columna por

lo que la zona de la tiroides se flexibiliza hacia atrás, generando mucha

irrigación en la zona de la garganta. A través de las otras posturas

mencionadas, que son de inversión, la sangre que desciende es retenida en

la tiroides, mediante la llamada “llave de mentón”, estimulando

energéticamente a esta glándula.

La práctica continua del yoga previene y resuelve irregularidades

hormonales y a la vez ayuda a restablecer el funcionamiento endocrino

general.

 

El aspecto relacionado con la imposibilidad de comunicación

 

Según la parte del cuerpo donde se manifiesta la disfunción podemos hacer

una lectura acerca de lo que está expresando dicha disfunción y qué

necesitamos comprender para generar un cambio.

La zona dónde se encuentra la garganta, desde donde surge la voz, es el

lugar, el espacio físico, desde donde expresamos nuestra forma de ver la

vida, pensamientos, convicciones, consideraciones acerca de nosotros

mismos y del mundo que nos rodea.

Hoy uno de los problemas claves que existen en la humanidad es la falta de

comunicación.

 

Se vive tan apurado, tan ensimismado, tan encerrada cada persona dentro

de su propio mundo, que no hay tiempo, ni interés, ni energía, para

expresar y conectarse profundamente con los otros y con el afuera en

general.

Esta incomunicación puede ser uno de los causantes de la afección de la

glándula tiroidea.

Comunicarse, no significa sólo expresar lo que se piensa.

Comunicarse es también, relacionarse, compartir, cuidar, ayudar, poder

trasmitirle al otro el sentir profundo de uno.

Comunicarse es conectarse profundamente con uno mismo, no estar

disperso, alejado de las propias sensaciones y vivencias, es darse cuenta

del propio sentir, ser auténtico, veraz y poder actuar en consecuencia.

La incomunicación que hoy se vive, es debida a que, en general, pocas

personas son concientes de sus propias sensaciones y sentir. Pareciera ser

que no hubiera nada que comunicar, porque uno se siente vacío.

Cuanto más vacía una persona se siente mayor es su actitud de

incomunicación

Si no nos comunicamos, si anulamos o bloqueamos esta posibilidad de

expresión, la zona de la garganta, de las cuerdas vocales y todos los

órganos aledaños se verán afectados.

Puede ocurrir, que seamos concientes de nuestros sentimientos, pero no

nos animamos a trasmitirlos y entonces por dejar de decir lo que uno cree

que es verdadero, se genere un bloqueo energético en la zona mencionada.

Si se expresa lo que se siente, pero desde la violencia: enojo, ironía,

demanda, crítica, esto también puede llegar a generar una dificultad en el

funcionamiento de todas nuestras funciones corporales y glándulas en

general y tiroides en particular.

Algo que es muy común también es la actitud de aquellas personas que

temen expresar su voluntad u opinión por miedo a ser juzgadas, por

inseguridad, generando violencia en sí mismas y hacia los otros, porque el

que calla, el que no trasmite, genera conflicto en sus vínculos afectivos.

 

Las posibilidades de autocuración

 

Si hay un desorden de vida, es decir: una alimentación artificial, no

conciencia de las emociones y sentimientos profundos, si el trabajo es una

exigencia, si no existe una sexualidad plena, si los roles femeninos y

masculinos están desdibujados, si los vínculos primarios, con padres, hijos,

pareja, están en conflicto, si no hay una visión acerca del ser parte de una

trama, de una red humana, de vida interconectada con todo el Universo, es

probable que surjan desequilibrios, no solo en la tiroides.

Para resolver el funcionamiento de esta glándula, es necesario empezar por

generar pequeños cambios en los hábitos de vida, es decir: cambiar la

alimentación, mover el cuerpo, darse espacios para observar las

sensaciones corporales, conectarse con los elementos de la naturaleza,

comprender los conflictos vinculares y mirarlos descarnadamente, sin

negarlos o minimizarlos, disfrutar de la naturaleza, de tiempos de ocio, de

estar más en contacto con las sensaciones.

Si todo eso fuera ocurriendo en uno, sin exigencia pero sí entendiendo que

es en esa dirección hacia dónde uno va, todas las glándulas se irían

equilibrando, los órganos del cuerpo también y no habría necesidad de

ingerir medicamentos.

El equilibrio general adviene cuando la mente se va serenando y eso muy

pocos médicos lo enseñan.

No existe curación posible sin aprender a vivir.

Muchas personas cuando se les habla de todo esto o cuando leen este tipo

de notas, dicen de dejar su medicación, pero para ello primero es

importante generar cambios y ver cómo, a partir de ellos uno va mejorando

su salud y en este caso puntual del hipotiroidismo, los índices de T3 y T4

van cambiando. Luego de un tiempo tendrá que consultar con su médico o

algún terapeuta de confianza y verá si es posible dejar la medicación. Si no

se está dispuesto a generar cambios, es preferible continuar con ella.

No nos educan en la salud, sino justamente en lo contrario, en la

enfermedad, en buscar el medicamento apropiado, en resignarse de por

vida a tal o cual pastilla que regula lo irregular y también a resignar la

cantidad de contraindicaciones que cada medicamento tiene, tal como figura

en los prospectos.

 

Hacerse cargo de uno mismo

 

En general hacemos responsables a otros o a la vida de nuestras

perturbaciones y de las cosas que nos suceden.

La propia salud no depende de los médicos ni de los medicamentos, sino de

uno mismo.

Nos cuesta hacernos cargo de nosotros mismos y por no sentirnos

diferentes al resto, por comodidad y porque pensamos que los otros tienen

más sentido común que nosotros, hacemos lo que nos dicen, por ejemplo

frente a la salud.

Muchas personas no cuestionan que los médicos les receten de por vida un

medicamento, aceptan esa realidad y religiosamente todas las mañanas

toman la medicación. Hay una fuerte dependencia, que muchas veces es

comodidad en relación a hacer lo que otro dice o sugiere.

Existen muchas enfermedades inventadas por los laboratorios medicinales

para vender sus productos. Incluso se sabe que muchos médicos recetan

porque luego los laboratorios los premian en función de la cantidad de

medicamentos recetados. A mayor cantidad de recetas de un determinado

medicamento mayor es el premio.

Es necesario investigar, dudar y ver si nos es posible resolver a partir de

cambios importantes en nuestra forma de vivir, utilizando formas naturales

que no impliquen agresión al organismo.

A veces los médicos no dicen que hay contraindicaciones en determinados

medicamentos, ni los prospectos tampoco.

Pero el sentirse cansado, con menos energía, con dolores de cabeza

recurrentes, con dificultades en la digestión, no son manifestaciones para

no tener en cuenta, nos quitan energía y luego necesitamos otros

medicamentos para paliar estos síntomas y el circulo vicioso nunca termina.

 

 

Posibilidades de cambio

 

Hay médicos que trabajan en pos de una verdadera salud, comprendiendo

que es enseñando a vivir de una forma respetuosa por todo lo existente y

por uno mismo, como se previene y se curan las enfermedades.

Hay escuelas en el mundo que bregan por una nueva educación y que

ponen el énfasis en la libertad del individuo, en la posibilidad que los seres

tienen de florecer en la bondad, en su descondicionamiento, en el respeto

por la vida, por el medio ambiente, por la biodiversidad en toda sus

manifestaciones (Brockwood Park http://www.brockwood.org.uk/, La Cecilia: http://www.lacecilia.allhost.org/).

Hay escuelas e instituciones que trabajan en pos de la alfabetización

 

ecológica, dónde se investiga lo que significa la posibilidad de generar un

 

mundo económicamente sostenible, dónde se trabaja la ecología profunda,

 

con raíces filosóficas y espirituales, y dónde gente de todo el mundo se

 

acercan para aprender y compartir trabajando juntos en pos de un mundo

 

mejor (Schumacher College, www.gn.apc.org/schumachercollege/).

Hay grupos y ONG que trabajan en pos de mejorar la calidad de vida de los

 

habitantes del planeta desarrollando la utilización de recursos naturales,

 

desarrollando habitats ecológicos, con energía solar, eólica, tratando de

 

generar el menor impacto ambiental posible, desarrollando industrias a

 

través del reciclado de los deshechos de otras industrias, para evitar la

 

contaminación que ello implica y cuidar la vida del planeta y de todos los

 

que en él vivimos.

 

En el libro de Fritjof Capra: “Las conexiones ocultas”, Editorial Anagrama,

 

hay un párrafo acerca de lo que dijo David Susuki en la mesa redonda, en la

 

conferencia “Tecnología y Globalización”, en Nueva York, en el año 2001,

 

que expresa de alguna manera lo antedicho: “Familia, amigos, comunidad,

 

éstas son la fuentes del amor y la alegría más grande que podamos

 

experimentar como humanos. Visitamos a los familiares, mantenemos el

 

contacto con nuestros profesores preferidos, compartimos e intercambiamos

 

cumplidos con nuestros amigos. Nos implicamos en proyectos difíciles para

 

ayudar a otras personas, salvamos ranas o protegemos bosques y al hacerlo

 

descubrimos inmensas satisfacciones.

 

Encontramos plenitud espiritual en la naturaleza o ayudando a otros.

Ninguno de esos placeres necesita el consumo material de los bienes de la

Tierra y, sin embargo, cada uno de ellos es profundamente gratificante. Se

trata de placeres complejos, que nos acercan mucho más a la verdadera

felicidad que los placeres simples, como tomarse una Coca-Cola o

comprarse el último monovolumen”.

*(Curso de Medicina Natural, Dr. Eduardo Alfonso, Editorial Kier).* Ver

recetas en: “Aprendiendo a cuidar el cuerpo-mente, 200 recetas del Spa Las

Dalias” de Liliana Racauchi, José Bidart, Editorial Kier

 

Recetas:

 

Receta ” Sushi Nori”

 

Ingredientes:

200 grs. de arroz integral

 

4 hojas de nori

 

50 grs. de queso de soja (optativo)

 

3 pepinos en vinagre o picles

 

1 remolacha cocida

 

1 zanahoria

 

2 cucharadas de salsa de soja

 

2 cucharadas de vinagre de buena calidad

 

1 cucharada de azúcar rubia y de sal marina

 

 

Preparación:

Se lava el arroz integral y se deja durante 15 minutos en remojo. Entre

 

tanto, se cortan los picles o pepinos en vinagre, la remolacha y el queso de

 

soja en tiritas finas y se ralla la zanahoria. Cuando pase el tiempo del

 

remojo se enjuaga de nuevo el arroz y se cocina con 2 veces su volumen de

 

agua fría, dejando que se pase ligeramente para que quede seco y algo

 

pastoso. Mientras reposa se ponen las cucharadas de vinagre en un

 

recipiente junto con el azúcar, la sal y se calienta suavemente. Se revuelve

 

la mezcla hasta que quede disuelta y entonces se añade el arroz y se

 

mezcla bien. Se tuestan brevemente las algas nori sobre la llama hasta que

 

cambien de color y desprendan olor.

 

Con todos los ingredientes listos y el arroz aún templado, se pone una hoja

de nori sobre la esterilla o bien sobre un paño limpio. Con una cuchara

húmeda se distribuye una capa muy fina de arroz que se aplasta bien y se

deja una tira como de 1 cm. sin llenar en el lado hacia el que se enrollará,

para poder cerrar el rollito sin problemas. En el lado opuesto se pone una

tira de salsa de soja a lo largo del arroz.

Sobre ella se coloca un poco de zanahoria, picles, remolacha y queso de

soja. Se arman los rollitos y se cortan rodajas como de un dedo de con

cuchillo bien afilado y húmedo.

 

“Helado De frutas con Yogur y Agar-Agar”

 

Ingredientes:

1 vaso de yogur

 

1 vaso de fruta fresca (manzana, pera, frutilla, durazno)

 

2 cucharadas de azúcar integral de caña

 

1 sobre de alga, agar-agar

 

 

Preparación:

Cortar la fruta en trozos pequeños y licuar con el yogur y el azúcar.

 

Por otro lado hidratar el agar-agar en agua tibia, verter sobre la mezcla

 

anterior y licuar nuevamente. Este agregado lo hace más cremoso, tipo

 

mouse.

 

Colocar en recipiente de vidrio o de acero inoxidable, llevar al congelador.

 

 

Extraido del libro Aprendiendo a cuidar el Cuerpo Mente de Liliana Racauchi y  José Bidart.

 

 

 

Dejar un comentario

Galería de Fotos

Acceder | Designed by Gabfire themes
Posicionamiento web SEO