Galilea mágica

Recorrer la tierra en donde Jesucristo creció y predicó es una experiencia que enriquece el alma.

Llegamos a Galilea en un día diáfano de sol, como lo son casi todos los días en Israel, ya que allí llueve muy poco, poquísimo. Veníamos de visitar Yardenit, el lugar en el río Jordán en donde Juan el Bautista bautizó a Jesús. Allí llegan peregrinos de los puntos más remotos del planeta para sumergirse en sus santas aguas y bautizarse. Cuentan las escrituras, que otros acontecimientos tuvieron lugar en ese sitio. El libro de Josué menciona que los hijos de Israel cruzaron el Jordán frente a Jericó cuando llegaron a la tierra prometida. El profeta Elías dividió sus aguas y lo cruzó con Eliseo en tierra seca cuando fue arrebatado y llevado al cielo. También se sabe que Naaman el sirio, no quería sumergirse en sus aguas para ser sanado de una lepra, ya que le parecía poca cosa, pero al ser convencido y entrar, se sanó inmediatamente.

Al llegar a la zona de Galilea lo primero que divisamos fue su gran lago de aguas dulces y azules, rodeado de colinas y cerros. El paisaje es realmente bello y quedamos perplejos por la asombrosa semejanza que guarda con la zona de la laguna del Sauce en Punta del Este, Uruguay. Ya algunas personas nos habían hablado de esto, pero en este viaje lo pudimos comprobar nosotros mismos. El Lago de Galilea cubre una superficie de 165 kilómetros cuadrados y es la principal reserva hídrica de Israel. A su alrededor, se encuentran varios poblados que fueron testigos de la niñez y las enseñanzas de Jesús.

Nazaret

Su nombre en hebreo y en árabe significa “la guardiana.” En sus orígenes dicha denominación se debía principalmente a la función estratégica que la aldea cumplía por hallarse sobre una altura desde la que se denomina el valle de Esdrelón. Más adelante, su nombre resonó por el rol que le tocó vivir en la historia como guardiana de la tradición cristiana. La aldea de Nazaret fue el lugar en donde Jesús pasó su niñez. Hoy la ciudad presenta una fisonomía muy compleja desde el punto de vista étnico –religioso. Además de los dos grandes grupos de árabes musulmanes y de hebreos, que viven prácticamente separados –los primeros en la ciudad vieja y los segundos en los barrios nuevos de Nazaret Illit– existen algunas comunidades de árabes cristianos, católicos griegos, griegos ortodoxos, católicos romanos, entre otros.   El atractivo principal de la ciudad es la visita a la Iglesia de la Anunciación, situada en el viejo barrio del mercado. Esta ha sido construida sobre el lugar que se cree que el Ángel Gabriel se le apareció a María para anunciarle el nacimiento de Jesús. Frente a esta Iglesia de la Anunciación se encuentra la Iglesia de José construida sobre la cueva que sirvió como taller de carpintería, y a pocos metros, está el bazar árabe de Nazaret en donde uno puede comprar algún souvenir.

Capernaum

Esta ubicada al norte del lago de Galilea y allí Jesús se estableció al abandonar Nazaret. Allí conoció a sus primeros discípulos: Pedro, Andrés, Santiago, Juan y Mateo, quienes eran pescadores. Jesús predicó y realizó muchísimos milagros en este lugar, sin embargo, no obtuvo el esperado arrepentimiento de sus habitantes. Es por ello que la cita bíblica dice “Y tú Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta e Hades serás abatida, porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy”. Mateo 11.23. En el siglo VII, la ciudad fue destruida por lo árabes y en 1891 la tomaron los franciscanos, los cuales restauraron parte de su sinagoga que hoy se puede recorrer.

Tiberíades

Situada al sudoeste del lago, Tiberíades es la capital de la Baja Galilea. Fue fundada por Herodes alrededor del año 20 a.c. y hoy es una moderna ciudad con una oferta amplia de restaurantes y comercios para los turistas. Sus termas minerales al sur de la ciudad la han convertido en un balneario tan popular hoy como lo fuera en la época de los romanos dos mil años atrás.

Nos alojamos en el hotel Scots a orillas del lago, un hotel boutique de gran encanto, el cual ofrecía un desayuno repleto de propuestas crudas y oxigenantes. Es que en Israel es común ver ensaladas y verduras en los buffet de desayunos, y aquí además se sumaban dátiles, frutas, hierbas naturales para infusiones y hasta un panal de miel.

El Monte de las Bienaventuranzas

En este monte, Jesús predico el Sermón de la Montaña. Es un lugar con una gran belleza natural, repleto de flores y plantas. Vale la pena recorrer la Iglesia, la cual fue construida por los franciscanos en su colina, y luego sentarse en los jardines que dan al gran lago de Galilea, para meditar y orar. Es una experiencia que no se puede perder.

El Monte Tabor

El monte de 660 metros de altura es la mayor elevación de la región. Desde su cima se domina un magnifico panorama de Nazaret y el valle. En este lugar, Jesús se transfiguró frente a Pedro, Santiago y Juan. Dice la escritura que “resplandeció su rostro como el sol y sus vestidos se hicieron bancos como la luz”. Hoy hay varias Iglesias para conocer, y una excelente opción es llegar en bicicleta para disfrutar del paisaje y del buen clima de Israel, en un transporte ecológico.

Nos fuimos de esa región de Israel con la misma sensación que siempre sentimos en Tierra Santa. Es difícil dejarla y el gran anhelo es volver. Por algo es la Tierra que Dios eligió, y su energía esta allí, pronta para quienes quieran descubrirla.

 

Luis Seguessa

Investigador, presidente de la Fundación Códigos y conductor del programa radial “Por qué lo hiciste” y del ciclo de TV “Alerta Global”

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